ROMA EN EL MUNDO
GLOBALIZADO.
Basta con
haber leído algún texto de historia romana en el que se describa la Subura,
aquel barrio populoso de la Roma antigua, de la forma más fría y descarnada,
con sus relatos de robos, de mendicidad, de suciedad y de desorganización para
imaginarse un mundo terrorífico, donde ni la ley ni el orden hacían presencia
en tiempos del Imperio Romano, a tan sólo unos metros de los grandes palacios y
construcciones del Palatino.
Se podría
pensar que son relatos exagerados, en donde se pretende mostrar el lado más
oscuro y turbio de la naturaleza humana, para hacer oposición a la ciudad
organizada, a la ciudad ejemplo para el mundo, a la ciudad que ejerció de
capital de uno de los Imperios más grandes, fuertes e importantes en la
historia de la humanidad.
Sin embargo,
al realizar un recorrido por algunos de los lugares más populares de Bogotá, a
pesar de la tecnología reinante, de la conciencia de un mundo globalizado, de
los avances en la concepción de Estados más justos e igualitarios, la
imaginación nos lleva en un viaje en el tiempo y nos sitúa en esa Subura
romana, donde la ley del más fuerte prevalecía sobre las normas.
Indigentes,
basura, miedo al robo descarnado a plena luz del día, son entre otros, los aspectos
que asemejan sectores de la ciudad moderna a aquellos descritos de la situación
en la Roma de hace dos mil años. Y sumado a ese desastre cultural, se percibe
una completa ausencia de la autoridad, que a pesar de su presencia virtual en
algunos Centros de Atención Inmediata, no hacen nada para brindar una sensación
de seguridad en el sector.
Ante esta
realidad social inocultable, le corresponde al Estado a través de los
Ministerios y otras entidades y a las autoridades locales, desarrollar
estrategias adecuadas y aplicables para contribuir a corregir esa situación.
Estrategias que deben incluir la resocialización de aquellos que por voluntad
propia escogieron un camino equivocado y ahora se sumen en el abandono y son
blanco del repudio ciudadano, que incluya centros de rehabilitación orientados
a la capacitación en trabajos sociales como el reparcheo de huecos, la
señalización peatonal en algunos sectores de la ciudad entre otros.
Así mismo,
deben existir estrategias de renovación urbana, planteadas por expertos en la
materia, que le permitan a la ciudad recobrar espacios agradables, libres de
suciedad, de mendicidad y de inseguridad.
Pareciera una
labor titánica y salida de cualquier presupuesto político, sin embargo, es muy
conveniente y necesaria para mejorarle la cara a una ciudad, que en pleno siglo
XXI, cuando la velocidad de la información y la tecnología son cada vez mejores
y donde el efecto de la globalización se percibe en todos los rincones, pero
que parece haberse detenido en aquellos relatos de la Roma antigua.
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